Una pyme de Río Negro se fundió dos veces, pero logró crecer en la industria petrolera.

Emilio Ferrere era uno de los nueve supervisores que tenía la empresa Quitralco en Catriel en la década del setenta, una operadora en auge en esos tiempos dorados para la producción hidrocarburífera en Río Negro.

Sin embargo, en los primeros meses de 1980 fue desvinculado. Era el más joven de los supervisores y ese fue el argumento que le dieron desde la compañía para acordar su salida. “Me dijeron que era el más joven y que por eso me indemnizaban, porque iba a conseguir trabajo rápido”.

En ese momento, el hombre nacido en Centenario, pero que desde muy pequeño vivió en Catriel, no lo entendió. Incluso recuerda que lloró tras conocer la noticia. Sin embargo, fue el puntapié para el inicio de su propio emprendimiento que ya cuenta con 40 años al servicio de la industria petrolera.

Con la crisis de 1989 Catriel no daba para más, no había trabajo, me costó mucho irme porque soy catrielense, pero no había trabajo y decidí venirme a Cipolletti

En esas cuatro décadas la empresa quebró dos veces -hiperinflación de 1989 y corralito 2001- pero supo reponerse y hoy tiene 70 empleados y la base en Cipolletti. Ciudad que lo acogió en la crisis de 1989 cuando la terrible devaluación que sufrió el país dejó muchas empresas a la deriva.

“Me acuerdo que teníamos un trabajo de transporte en Mendoza, con 10 camiones y lo hicimos, cuando nos pagaron nos alcanzaba para llenar combustible en un solo camión, así era esa época, muy difícil”, recuerda.

En 1982 se crea la empresa unipersonal con servicio de transporte y así prosiguió hasta 1994 cuando se consolida la SRL y se forma Ferrere e Hijos.

“Con la crisis de 1989 Catriel no daba para más, me costó mucho irme porque soy catrielense, pero no había trabajo y decidí venirme a Cipolletti. La fuimos peleando, compramos una chacra financiada de 11 hectáreas y hoy tenemos nuestra base ahí”, contó el Emilio. La sede central se encuentra en 5 Esquinas, sobre la Ruta Nacional 151.

Comenzaron a prestar servicios en Vaca Muerta y el crecimiento fue constante hasta la irrupción de la pandemia por el coronavirus que, como a la mayoría de las pymes, la arrinconó al borde del colapso.

Emilio aseguró que perdió 100 millones de pesos por el parate de la actividad. “Por suerte nosotros pudimos pagar todos los sueldos, no se despidió gente, pero perdimos mucho capital. Teníamos ahorros porque en este país sabes que cada tanto tiempo hay una crisis, fue muy duro”, aseguró.

Ferrere e Hijos SRL cuenta con los servicios de cargas generales, servicios de grúas, manlift, guinches petroleros e hidrogrúa.

La empresa tiene 11 grúas y 11 camiones. Ferrere contó que el fuerte de la demanda está en Loma Campana, uno de los yacimientos estrella de Vaca Muerta. (RN)

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