Lluvia de multas ilegales en Neuquén

Una verdadera cacería de supuestos infractores de velocidad en la Ruta 22 se desató a través del envío de multas hacia Neuquén. Se estima que entre mediados de enero y la primera semana de marzo, unas tres mil cartas fueron distribuidas en la capital provincial, con remitente en las municipalidades de Belisle, Chimpay y Darwin. Esas infracciones no sólo muestran una fotografía del vehículo que supera en pocos kilómetros lo permitido sino que en muchos casos traen dos primicias: el valor a pagar y la fecha. En efecto, los valores oscilan entre los 22 y 35 mil pesos y la fecha en que se pasó por esas ciudades se acerca o supera el año de antigüedadUn desagradable “regalito” que se recibe como final de las esforzadas vacaciones.

Los radares, ubicados en el trazado de la Ruta 22 que cruza a éstas y otras ciudades rionegrinas no están habilitados legalmente para realizar este tipo de acciones, ya que no cuentan con la autorización de la Agencia de Seguridad Vial Nacional y además porque se encuentran en el marco de una medida cautelar analizada en estas horas por el Superior Tribunal de Justicia rionegrino. Así lo indica claramente la Defensoría del Pueblo de Río Negro en su página oficial y una larga lista de publicaciones realizadas por Mejor Informado. No obstante, las tres comunas apuntan en mayor medida a Neuquén con sus políticas recaudatorias y también abarcan a supuestos infractores de Cipolletti, General Roca y Río Negro, como se pudo observar a través de mensajes llegados a AM 550 y 24/7 Noticias.

Sólo en la sede neuquina del Correo Argentino de Rivadavia y Santa Fé, se estima que pasan unas 80 personas por semana para realizar el rechazo a través del envío de cartas documento. Esa es la medida indicada (con formato y texto) por la Defensoría rionegrina, para dejar sin efecto legal la estrategia recaudatoria de las comunas.

“BUSCAN PLATA, NO SEGURIDAD”

Entre los mensajes recibidos en el programa Pasen y Vean, se observó un espeso clima de enojo y malhumor generado luego de las vacaciones y sumado a los motivos cotidianos que alimentan desagrado o crítica. Pero en la mayoría de los casos se dejó a un lado la necesidad de controlar la velocidad en las rutas para evitar los accidentes que enlutan al país.

Así fue el caso de María Gabriela, que en el barrio Alta Barda recibió primero una y luego otra carta proveniente de Coronel Belisle y de Darwin. Tras su viaje a la costa rionegrina a principios de este año, fue notificada de que su vehículo pasó a 64 kilómetros por la primera de las ciudades mencionadas, cuando el máximo permitido es 60. La multa con la foto de la parte trasera de su vehículo llegó a la puerta de su domicilio a los 60 días. Se asombró, se enojó y antes de pagar el monto sugerido para no iniciar demandas judiciales, se asesoró. Así llegó a la página de la Defensoría rionegrina, fue al Correo, pagó los casi mil pesos por la carta documento, la envió y retornó a disfrutar del verano neuquino. A la semana, otra vez el “regalito” estival: una nueva carta con una multa, esta vez remitida desde Darwin y con un paso por allí a 67 kilómetros, siete kilómetros más de lo permitido. Pero, al revisar detenidamente la fecha del viaje, cayó en una nueva sorpresa: fue el que hizo en marzo de 2021. Once meses después, la comuna rionegrina recordó que María Gabriela había circulado por allí y transgredido las normas. Según relató en la trasmisión, volvió a hacer todo el recorrido para rechazar legalmente el intento de cobro de la supuesta multa.

“Estoy indignada por lo que hacen, que tiene claramente un fin recaudatorio, porque aquí no estamos hablando de controlar la velocidad o mejorar el estado de las rutas, estamos hablando de conminar a una persona a pagar diez o doce mil pesos para evitar pagar el doble si se inician las acciones legales. Es una barbaridad, un atropello y además un enfrentamiento entre municipios, provincia y también la Nación”, sostuvo. (M.I)

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