Lo que faltaba: Advierten que los penes se están «encogiendo»

Un reciente estudio científico revela una nueva preocupación derivada de la crisis climática: se descubrió que la contaminación provoca el encogimiento de los penes humanos. Una destacada epidemióloga y científica medioambiental llamada Shanna Swan publicó un libro en el que examina la relación entre las sustancias químicas industriales y la longitud del pene.

La doctora, en su estudio publicado bajo el nombre de «Count Down» (Cuenta atrás, en español), sostiene que nuestro mundo moderno está alterando el desarrollo reproductivo de los humanos y amenazando el futuro de nuestra especie.

El libro expone cómo la contaminación está provocando un aumento de los índices de disfunción eréctil, una bajada de la fertilidad y un número creciente de bebés que nacen con penes pequeños. Aunque el titular sobre la reducción de los penes puede parecer un chiste, la investigación pinta un retrato sombrío de la longevidad y la capacidad de supervivencia de la humanidad.

Según el libro, los humanos cumplen tres de los cinco criterios posibles para definir si una especie está o no en peligro. «Solo hace falta que se cumpla uno», escribe la Dra. Swan, pero «el estado actual de los humanos cumple al menos tres».

Según la investigación, esta alteración está causada por los ftalatos, sustancias químicas utilizadas en la fabricación de plásticos, que pueden afectar a la forma en que se produce la hormona endocrina.

Este grupo de sustancias químicas se utiliza para aumentar la flexibilidad de una sustancia. Pueden encontrarse en juguetes, envases de alimentos, detergentes, cosméticos y muchos más productos. Pero la Dra. Swan cree que estas sustancias están perjudicando radicalmente el desarrollo humano.

«Los bebés llegan al mundo ya contaminados por las sustancias que absorben en el útero», afirma. Gran parte del trabajo reciente de esta doctora se ha centrado en los efectos de los ftalatos, estudiando inicialmente el síndrome de los ftalatos en ratas.

Sin embargo, en el año 2000 se produjo un gran avance en este campo y fue posible medir dosis bajas de ftalatos en humanos.(M I)

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